jueves, 8 de marzo de 2012

Pequeños pasos

Hola a todos,

Antes de nada, quiero que leáis el siguiente tweet para que, los que estéis viviendo en Barcelona (España) o cercanías que tengáis tiempo y ganas, os animéis a venir y participar en estas nuevas actividades gratuitas que en las que una servidora participa. 


Dichas clases se harán los días 12, 14, 22 y 28 de marzo en Barcelona, calle Valencia nº 63. 

Hoy he podido conocer a uno de los grandes iconos dentro del mundo de la traducción del japonés al español, y estoy increíblemente contenta e inspirada


Hace unas semanas estuve realmente perdida acerca de mi futuro profesional. ¿Qué sería de mí? Pese a que tengo confianza en mis habilidades (hasta cierto punto, porque está claro que me falta experiencia y soy consciente de que tengo mis puntos flacos), por unos días estuve totalmente convencida de que no sería capaz de lograr absolutamente nada. 

Está claro que no sé si lograré hacer algo por el mundo de la traducción, pero lo que sí sé es que no será por falta de ganas o por falta de esfuerzo por mi parte. Así que después de reflexionar y gracias a la ayuda de muchas de mis amigas, he decidido hacerle frente a mis miedos y comenzar a ponerme las pilas. 

Son pasos pequeños, pero al menos ya estoy a unos milímetros más cerca de mi meta. 

Y es que, ¿quién no se ha encontrado en mi situación? A punto de terminar la carrera, con experiencia profesional pero sin un trabajo de jornada completa, con motivaciones y ganas pero sin recursos, o sin inspiración... ¡Es devastador! Pero ¿acaso no está uno igual de perdido antes de entrar en la universidad?
"Esta carrera decidirá el curso de mi vida" ¿Y cuántos se han cambiado por otra?
"Esta rama del bachillerato decidirá si me decanto hacia las letras o las ciencias" ¡O ambos!

Estamos demasiado acostumbrados a poner etiquetas. Y lamentablemente, se ha creado esta falta ilusión de que nosotros, los alumnos a punto de terminar la licenciatura, tenemos que tener las ideas claras acerca de lo que queremos hacer el resto de nuestras vidas. Se rumorea que todos los alumnos menos uno mismo saben perfectamente lo que van a hacer, dónde y por cuánto. 

Por eso os quiero decir -quiero poner por escrito- que da igual que la sociedad haya impuesto unas normas, unos estándares sociales. ¿Desde cuándo uno no puede tener la libertad de pararse un momento y pensar? ¿De dudar? Y, sobretodo, ¿de equivocarse? 

Lo importante es que, cuando uno decida su camino, avance a su ritmo. Y si se equivoca y quiere volver atrás, que lo haga sin que la sociedad se mofe de un "error" que, honestamente, a ellos ni les va ni les viene. 

2 comentarios:

TradSir dijo...

Todos hemos pasado por estas etapas. El truco está en no desfallecer y, como omake, tener un buen respaldo detrás (ya sea en forma de amigo/a, novio/a, familia, etc.). Me alegro que hayas decidido revitalizar el blog :-) ¡Y a mirar hacia el futuro con energía! Vales muchísimo ;)

Carolina Bensler dijo...

Cuanta razón, nena, cuanta razón.
Desde luego todos hemos pasado (y volveremos a pasar por) esta situación, de replanteárselo todo y cuestionarte hacia dónde va esto, si vas a conseguir salir adelante o de lo contrario te vas a quedar en uno más a la sombra, como la inmensa mayoría... Estas crisis de existencia las tendremos siempre, pero también te diré que siempre las superarás si tienes claro qué es lo que te gusta, con qué disfrutas trabajando y que esto es lo que quieres hacer. Si puedes defender eso, lucharás por ello y no habría crisis que valga.

Así pues, muchísimos ánimos, reina, que tú puedes! :D