domingo, 11 de marzo de 2012

2011年3月11日(金)

Hola a todos,

Hoy hace ya un año desde el terrible terremoto que arrasó el Noreste de Japón, el tsunami y la posterior crisis nuclear que aún a día de hoy no se ha resuelto.

Recuerdo ese día como si fuera ayer. Era un viernes, y estaba de camino al trabajo cuando recibí un mensaje de mi madre que me decía que sentía mucho lo que había pasado en Japón. Cuando le pregunté de qué me estaba hablando, me comentó que había habido un terremoto. 
Realmente, un terremoto en Japón no suele ser gran cosa... Más que nada porque en un país que casi todos los días tiene alguno pequeño, y yo viví alguno ligero durante mi año de intercambio. 

Llegué a mi puesto de trabajo y miré los periódicos online, que estaban llenos de artículos acerca de un terremoto de 8.9 (por entonces aún no habían corregido la magnitud), de un tsunami que estaba arrasando, y finalmente, lo que más consternó al planeta entero: la planta nuclear de Fukushima. 
Encendí las noticias TBS en streaming, e iba traduciendo las noticias como buenamente podía por Twitter. No me apartaba del móvil y maldije más que nunca la incapacidad de las Blackberry's para leer los caracteres japoneses y mi incapacidad para formatearlo de tal forma que sí fuera posible. Cuando por lo que fuera no podía estar pendiente de las noticias, llamaba a mi madre y le pedía que pusiera su móvil al lado del portátil con las transmisiones de TBS. 



Esos fueron mis días. Días de estar pegada a una pantalla de ordenador, días de estar pegada al móvil, días de enviar y recibir emails. Una de mis mejores amigas, que también cuenta con un blog, estaba precisamente en Japón cuando todo este desastre ocurrió. Cabe decir que mi mundo dejó de girar y se centró básicamente en lo que estaba ocurriendo en el país nipón. Como bien decían más adelante los expertos, el eje del planeta (y mi mundo) se había desplazado. 


Hice todo, todo lo que estuvo en mis manos para ser activa. Traduje noticias nada más oírlas del japonés al español y al inglés en mi cuenta de Twitter (@Koshi_Sekisen), creé una campaña de recaudación en la academia donde trabajo (en un mes recogimos 475,35€), traduje voluntariamente una página web de donaciones (cabe decir que después hicieron lo que quisieron con mi traducción, al parecer les caía mejor Google Translator que una servidora), y ayudé a organizar un evento para dar el pésame en la playa de Barcelona que hizo que me deshiciera en lágrimas. 

Japón es parte de mí. No sólo por el hecho de ser medio-japonesa, sino por el hecho de que he dedicado estos últimos años de mi vida única y exclusivamente a acercarme a ese país que tanto adoro y admiro. Me apasiona el idioma, me apasiona la cultura y me apasiona la sociedad. Claro que no son todo cosas buenas: pero como bien dicen los sabios, no se trata de cambiar lo que no te gusta, sino de aceptarlo y terminar queriéndolo. 

Escribiré un artículo acerca de lo que ocurrió en Japón durante esas fechas y espero poder colgarlo hoy.  

日本のために、祈りを。

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