domingo, 26 de febrero de 2012

De ブランコ hasta ahora

Hola a todos,

Una servidora ha tenido la suficiente suerte como para poder aprobar el famoso N1 del JLPT (日本語能力試験). La primera vez que me presenté, en diciembre 2011 me faltaron unos cuantos puntos para poder pasar la línea, no hubo suerte. Ahora que he conseguido superado este reto, no puedo evitar mirar atrás. 

Pese a tener sangre japonesa, nunca me hablaron japonés de pequeña. Lo mismo pasa con mis orígenes alemanes. Eso hace que sea una mezcla "rara", más que nada porque mi idioma materno no es el materno de ninguno de mis dos padres. Mi primer idioma tampoco, ya que es el español. Y por si no fuera poco, el siguiente que aprendí fue el catalán. 

De entre las pocas palabras que sabía decir de pequeña se encuentran ブランコ (columpio) y からい (picante - la comida). 
Empecé a estudiar japonés el verano antes de comenzar la universidad, por mi cuenta, usando libros autodidactas y mirando todas las series subtituladas. En la universidad, comenzamos por el clásico ひらがな y fuimos evolucionando hasta los 10, después 50 y finalmente 500 漢字 (kanji) que aprendí antes de irme a Tokyo a la aventura (básicamente, la primera parte de este blog). 

Me saqué el 2級 (cuando aún se llamaba así) el verano del 2009. Intenté en N1, suspendí, volví a intentarlo y aquí estoy.

No estoy diciendo (en absoluto, en serio, no os confundáis) que soy una experta del idioma y que no me queda nada por aprender. ¡Eso es mentira! Ahora mismo estoy usando todas mis fuerzas para aprender y dominar el 敬語 (lenguaje honorífico) porque de eso trata mi proyecto de final de carrera. ¡Me he dado cuenta de que me falta tanto, tanto por aprender! Pero sí puedo decir, contenta y sobre todo aliviada, que todas esas horas de estudio, todo ese estrés y tirones de pelo y desesperación han valido la pena (al menos un poquito). 

Así que a todos vosotros que justo acabáis de empezar, a todos los que estés desesperados o tristes, o frustrados, os digo que no abandonéis. 

No sólo el japonés, sino que todos los idiomas extranjeros presentan cierta dificultad a la hora de aprenderlas... ¡pero es que ahí está la gracia! En no rendirse, en memorizar, en olvidar y memorizar de nuevo, en volverse loco, y en saber que pese a que no hoy ni mañana, algún día os podréis comunicar con naturalidad. 

Ahora mismo estoy aprendiendo coreano. ¡Es difícil (sí, al menos para mí lo es), pero me encanta! 

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