domingo, 6 de junio de 2010

Sueños

Soy de esa clase de personas que no son conscientes de estar soñando. Es decir, para mí un sueño mientras lo vivo es una realidad, por muy absurdo que sea. Si sueño que el cielo se rompe, la yo de ese sueño creerá que es real hasta que no se despierte. Si sueño que quieren asesinarme, el terror que sentiré en ese momento será tan real como si ocurriera de verdad.

Esta noche he soñado que estaba en Shibuya, Tokio, que había llegado hasta allí en avión. Tenía que quedarme allí un mes: pero sólo tenía 6000 yenes (poco, muy poco) y tenía que sobrevivir con eso.

¿Qué es lo raro? Que en ningún momento me estresé (y sí, por lo que he explicando antes, he llegado a estresarme en mis sueños), sino que me lo miraba con optimismo. ¿No tengo dinero? Qué más da, estoy en Japón, no necesito nada más. ¿Comer? Claro, sí, comer tendré que comer algo, pero no me preocupa. Estoy aquí, estoy donde quiero estar.

Me he despertado y pese a que no tengo que preocuparme por tener un techo sobre mi cabeza o comida en la mesa, me siento extrañamenta desamparada.

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