viernes, 16 de abril de 2010

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Ahora que el blog de Japonia es el que me ocupa más tiempo (obviamente, ése está ligado al trabajo y éste a mi tiempo libre) y en él subimos mi compañero y yo todo lo que se nos ocurra sobre Japón, este blog se ha quedado ya casi sin nada.

Pero es que como lo creé para cuando me fuera a Japón, e iba a ser también el puente entre aquí y el país nipón para cuando volviera...
Me da pena dejarlo.
Así que seguiré usándolo como antes, y explicaré mis experiencias relacionadas con ese mundo. Recuerdos, lo que ocurra a partir de ahora...

... si no fuera porque estoy hasta el gorro de faena.

Eso sí, sí quiero actualizar para decir que dos de mis amigos han ido por su cuenta a Japón y se han visto con Ayachan.

Nancy, alemana, a quién echo de menos y a quién iré a ver sí o sí a Alemania (aunque sea para dejar un poco atrás cosas aún pegadas), fue a Fukuoka para hacer un curso donde ella trabajaría como ayudante de profesor en una guardaría japonesa. Ahora está en Tokyo hasta finales de mes.
Brandon, malasio, un chico divertidísimo que nadie comprende, ha acabado ya su carrera de lingüística y se ha ido a Tokyo para seguir con sus estudios del koto, estudios musicales para los que tiene un talento inexplicable. Creo que se quedará allí, aunque no sé cuánto tiempo (mucho, seguro).

Estos dos, miembros de la ACA, se han encontado ya en Tokyo con Ayachan y han ido al bar de sushi al que solíamos ir. El hombre incluso recordaba a Brandon y su amado Chu-toro (omg... adoro el Chu-toro, yo también quiero ;__; ).
Eso sólo hace que mi nostalgia se incremente cosa mala.

A veces desearía poder volver atrás en el tiempo.
No digo que no lo pasara mal: nono, sufrí, hubo un tiempo en el que lo odiaba todo y el estrés podía conmigo, y no quería hacer otra cosa que huir a Barcelona. Pero una vez aquí me di cuenta de que pese a todo, pese a esos malos momentos y esa ansiedad, era feliz.
Podía mirar por la ventana y sonreír, podía estar en el tren una hora y ser feliz.
No sé cómo lo sabía, pero sabía que era feliz.

No estoy diciendo que aquí no lo esté... Pero creo que lo único que me ayuda a seguir adelante es saber que tengo un futuro más o menos cercano allí, en casa.
Universidad
Ciertamente, si no fuera por mis amigos de Barcelona, a los que quiero casi demasiado, esto se hubira convertido en un infierno.

Así que a los que estéis leyendo esto y ya sabéis quienes sois:
Os quiero y gracias.

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