sábado, 27 de febrero de 2010

Semana oriental en la UAB

Texto, en teoría de diez líneas, que debo entregarle a mi profesora sobre lo que vi en dicha ocasión. Espero que no me suspenda por "ir de lista".

Al contrario de mis expectativas, dicho evento −que tuvo lugar en la Plaza Cívica de la Universidad− no hizo que me sintiera más cerca de Asia.

Probablemente sería por el tiempo (lluvioso y sofocantemente gris) o por mi estado de ánimo ese día, pero cuando vi lo que se estaba llevando a cabo tuve más ganas de esconderme bajo una de esas paraditas que participar activamente en ellas.

No deseo que se me malinterprete, aprecio y respeto todo el esfuerzo de los organizadores (chicos y chicas como nosotros que, pese a sus propias asignaturas y vidas personales, sacaron un hueco en su agenda para entretener a un público bastante exigente, y me incluyo) pero por algún motivo no acababa de cuajar. Mi egocentrismo salió de su propio escondite para darme una bofetada en la cara y recordarme vilmente que hubo una época en la que estar allí me hubiera emocionado cual niña pequeña, hizo que recordara que hubo un tiempo en el que yo también pensaba que Asia era lo que había en las plazas mayores de las universidades.

Por supuesto, habiendo estudiado en la capital nipona durante un año, ahora sé que no es así.

Que Japón no es el anime y el manga (que, si bien creo que son alicientes justificados para despertar un interés, me irrita que la gente se atasque y no salga ya más de dichas conclusiones), no es tampoco las artes marciales (práctica legendaria y antigua, pero muchas veces exagerada), ni es beber sake (especialmente no es beber sake a menos que estés en una cena de empresa).

No tengo intención de insultar ni ofender a quienes se esforzaron en la que la cosa fuera un éxito, ni en los que genuinamente disfrutaron del espectáculo, que si bien me alegro por ellos, deseo con todas mis fuerzas que sean más listos que una servidora en su época friki (otaku) y hubieran tenido en mente en todo momento que Asia (no sólo Japón) no se limita a unos estantes en una plaza mayor de una universidad.