sábado, 1 de noviembre de 2008

Momentos doramáticos (1)

Desde que llegué a Japón me han ocurrido ya varios momentos "doramáticos", tanto que hasta llego a cuestionarme mi identidad.

El de hoy ha sido el colmo, pero me siento tentada a explicaros antes el primero, porque tampoco tiene pérdida.

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Veamos, el primero ocurrió pocas semanas después de llegar al país nipón. Mi cuarto, pese a que es la que más me gusta de las que hay, carecía de algo de vital importancia para un estudiante: una estantería. Pero claro, la distribución del cuarto me impedía que fuera uno delgado y alto, sino que tenía que ser bajo y ancho. Decidido eso, las de la Wasabi House (mi residencia actual) nos fuimos...

Sí, para el Ikea.

Y me hacía tantísima ilusión ir al Ikea, salir de Tokyo y adentrarme en el distrito de Chiba, que hasta me puse mona: un vestidito, medias, zapatitos...

A lo que yo me pregunto, unas semanas más tarde, "Ishikawa, ¿en qué demonios estabas pensando?" Después de todo, a nadie con un poco de sentido común se le ocurre irse a comprar un mueble para luego CARGARLO con un vestidito, medias y zapatitos... ¿verdad?

Quedó claro que a Ishikawa, una servidora, no le queda ni una pezca de sentido común.

Así que ya me veis, cargando con un peso de quién-sabe-cuántos-quilos-pero-más-de-los-que-puede-cargar-Sachi de Chiba a mi casa, a una hora y pico en tren. Con trasbordo, lo que significa: subir y bajar escaleras.

Admito que deshonestamente acepté la ayuda de un grupo de gente que veía que simplemente no podía con esa cosa (hasta se sorprendieron de que lo intentase) más de una vez y de más de una persona. Pero bueno, incluso ahora, mientras reflexiono, sé que no podía haber hecho otra cosa.

Al menos llegué a casa.

El momento doramático llega ahora (sí, una introducción muy larga, lo sé xD), cuando estaba caminando el último tramo de la estación a casa... Tenía el mueble en horizontal, cogiéndolo con las manos por debajo...

...cuando se cayó, y cuando se cayó se rompió el cartón, y todas, todas las tablas fueron a parar al suelo. ¿Y qué pasa cuando vas al Ikea? Que acabas comprando mil cosas tontas... y claro, entre la bolsa con cosas tontas y el mueble con las tablas por el suelo y los tornillos por el otro lado...

¿Os lo imagináis? Poned una musiquilla doramática de fondo, imaginaos una calle más o menos oscura pero iluminada por farolas, una chica con un vestidito, medias y zapatitos, en medio de la calle, bufando, con una caja rota, tablas por el suelo y cositas tontas en una bolsa colgándole del hombro.

Inceíble, ¿verdad?

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El segundo más notable, hoy, fue en Shinjuku. Con los cambios de temperatura brutales y un resfriado de hace un par de días, estaba yo en medio de uno de los barrios más grandes de Tokyo. No quería volver a casa después del Daigaku-sai (que explicaré en otra ocasión) pero aún quedaban tres horas para quedar con los demás (a quienes ya describiré en otra ocasión). Así que me fui dando vueltas.

Ahora en Tokyo, no sé si España igual, oscurece ya a las cinco de la tarde. Así que a las cinco estaba tan oscuro como a las 9 de la noche, cosa que únicamente le añadía dramatismo a mi situación. Como estaba súper-empanada por culpa del resfriado, me fui a por un café... pero el Starbucks estaba lleno (por cierto, salí sin haberle puesto azúcar al café, por lo que tuve que volver a entrar después de gritar un ostentoso "Shimatta!", literamente, "¡Acabo de hacer algo de lo que me arrepiento!", también traducible por un suave "¡Mierda!").

Así que salí del Starbucks con la bebida debidamente azucarada y me fui caminando hasta unos bancos que no son bancos, pero que están allí y todo el mundo se sienta (por cierto, había un sitio llamado "Doughnuts & Coffee" que estaba a reventar... había una cola de unas 100 personas, y no estoy exagerando).

Ahora volved a imaginarme, en medio de Shinkuju, todo oscuro, sentada con un café del Starbucks en la mano, suspirando porque había estado pensando en mi novio, temblando de frío (porque sí, hace frío), sola y rodeada de parejas (parecía que mi novio me había dejado plantada), mirando el movil (porque estaba enviando un mensaje) y cuando termino y suspiro... empieza a sonarme "Will of the Heart" de Bleach (una canción instrumental, súper triste).

Cuando me he dado cuenta, me he empezado a reír en medio de la calle.

¿Comentarios?

3 comentarios:

jose antonio dijo...

Er... ¿tu novio te dejó plantada? Menudo cerdo...

XD Qué más hubiera querido él que estar ahí. Ánimo, la próxima vez que te tomes uno de esos cafés, imagínate una cucharilla que cae al suelo y hace 'clinc!'

La Mati dijo...

...keeps me wondering whatever happened to the unfortunate IKEA bookshelf? Did you abandon it in the cold and dark Warabiroad and run off with your "bagful of stupities"? Or did it all turn out in your favor, the faithful bookshelf scrambling to its feet and once in your room assembling itself and forever being your friend and helper? Hm....

Alison dijo...

XD ¡Hay cosas que sólo te pueden pasar a ti!
Te estoy viendo con esa carita angelical tuya, con uno de esos conjuntos monísimos que tienes pero que NUNCA te he visto puestos y con esos OJAZOS verdes tan expresivos tuyos con cara de "snifi, snifi, snifi", las manos juntitas contra el pecho y a punto de gritar lo más cercano a una grosería que exista en japonés XD mirando a tu amado mueble de diseño sueco y preguntándote, "¿Por qué, Big Spaghetti Monster, por qué?"