martes, 4 de noviembre de 2008

Daigakusai, Daigaku no Matsuri, Festival (del humor...xD) de la universidad de Sophia y de otras universidades a las que he ido (JIU xD)

Precisamente el fin de semana anterior a la fiesta mayor de la Universitat Autònoma de Barcelona (dicho con acento catalán de pueblo, o de Lleida... tutum), fue el festival de mi universidad aquí en Tokyo.

Eso me alegro muchísimo, no por el sentimiento de causa ni de esfuerzo clectivo por hacer algo todos juntos, colaborando japoneses y estudiantes de intercambio, ni por juntarme con los del MangaBu (xD en serio, ¿MangaBu? Hasta a mí me suena cutre...), sino por algo más sencillo y, admitámoslo, humano.

¡Un fin de semana largo! (4 días) (qué le vamos a hacer, uno se acostumbra y aprecia hasta cinco minutos más de descanso)

Efectivamente, gracias al festival, el viernes no hubo clase (para que los clubes pudieran preparar lo que sea que tuvieran que preparar), y el lunes era el tan apeciado Día Nacional de la Cultura (no hay quién entienda el calendario japonés...) (además, celebramos el Día Nacional de la Cultura, pero Jochi se pasó por el forro el día del Deporte, que era fiesta en todas partes menos en la uni... uff).

Así que... ¡puente! (más o menos)

Viernes: Me desperté temprano para ayudar a los del club de manga a preparar las cosas, aunque realmente no hicimos más que montar y hablar y dibujar y preparar un calendario... (dibujé el mes de agosto ^^) y un par de postales...
Sábado: De 12~16.00 a dibujar a gente. Realmente no vino tanta gente, así que me pasé la mañana coloreando con pinceles profesionales (wow) que vale 300 yenes cada uno... sí, muy, muy caro. (Nota: 300 yenes, 300 antiguas pesetas, más o menos).
Domingo: No fui al club de manga, pero por la mañana me fui con Rakel, Love (su novio) y Lee por Harajuku. Volví a casa y vinieron Maiko, Jenny y Kevin a casa a cenar Spaghetti Raamen (tenemos que explicar la receta en clase, y qué mejor forma de explicar una receta... habiéndola hecho antes ^^).
Lunes: Tenía pensado volver al festival, pero estuve mala la noche anterior. Pero como por la mañana ya estaba como una rosa (fue como muy raro...) decidí seguir con mis planes: ir a JIU (Chiba) a ver a Marina-chan. El trayecto... sabía que era largo... Unas dos horas, como mucho, pensaba. ¡¡Inocente!! La ida: 3 horas, ¡tres!, y por suerte la vuelta dos y media. Llegué a casa a las diez de la noche y claro... a hacer deberes se ha dicho.

En fin, no sé por qué he terminado relatando mi horario, cuando lo que quería era hablar sobre el festival... ajem.

¡¡Una pasada!!

Me sorprendió gratamente ver que las paraditas eran muy, muy animadas y vendías cosas riquísimas, y la gente que llamaba la atención iba vestida... bueno, de una forma bastante particular. Sombreritos, máscaras, capas, disfraces de PIKACHU... etc. (Ah, recordadme que os hable de Halloween, y también del Sushi, que no tiene nada que ver con lo que estoy contando ahora, pero bueno)

Pero claro, me quedé la mayor parte dentro del aula con los del club de manga, así que...

Eso sí, el lunes fui al festival de JIU y debo decir que me moló muchísimo. Es una lástima que fuera ya de noche, me hubiera gustado poder hacer más fotografías. La gente es súper amable y familiar, y el campus es súper mono (Jochi me gusta, pero el campus de JIU es más bonito). Ah, Marina, gracias por el café brasileño, estaba riquísimo. Vimos una actuación de Break-Dance y oímos a varios personos cantar (el error gramatical ha sido aposta, lo prometo). Y Marina y su grupo recibieron un premio (y cómo se emocionaron los senpai, pobres xD) ^////^ Omedetooou. (Marina había hecho una paradita de tortilla de patatas, que donde va, triunfa... ¿de qué me suena esto?)

En fin, y creo que hasta aquí hemos llegado.

Sin duda, los Daigakusai valen la pena.